Valoración de la prueba

Autor:Jesús Mª Barrientos
Cargo del Autor:Magistrado y Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)
 
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Al valorar las pruebas llevadas a la presencia del Tribunal y alcanzar un convencimiento pleno sobre la culpabilidad o la inocencia del acusado sometido a juicio, deberá el Tribunal partir de una serie de principios de valoración de la prueba que resultarán determinantes del sentido del fallo.

Entre ellos, merecen ser desarrollados el que impone la carga de la prueba a las acusaciones, directamente relacionado con el derecho a la presunción de inocencia , el principio de libre valoración de las pruebas, y el principio pro reo, que debe orientar un fallo absolutorio cuando el Tribunal no consiga despejar las dudas que puedan suscitársele sobre la ocurrencia del hecho o sobre la intervención en el mismo de la persona a la que se atribuye.

Contenido
  • 1 Carga de la prueba
  • 2 Presunción de inocencia
  • 3 Libre valoración de las pruebas
  • 4 In dubio pro reo
  • 5 Normativa
  • 6 Desarrollo jurisprudencial
  • 7 Ver también
  • 8 Recursos adicionales
    • 8.1 En doctrina
  • 9 Legislación básica
  • 10 Legislación citada
  • 11 Jurisprudencia citada
Carga de la prueba

Corre a cargo de las partes acusadoras, a quienes corresponde hacer prueba de los hechos en que se funde su petición de condena y también de la intervención en ellos de la persona frente a la que dirigen la acusación. Esta exigencia se extiende a la necesidad de acreditar la totalidad de los elementos que hayan de concurrir para el nacimiento del ilícito tanto en su estructura básica, como en la agravada, si se pretendiese la concurrencia de algún supuesto de agravación específico o genérico. Igualmente corresponderá a las acusaciones que ejerciten la acción civil, hacer prueba del nacimiento de la responsabilidad civil derivada del ilícito y, en su caso, de la naturaleza o cuantía de la obligación cuyo cumplimiento reclamen.

Este principio libera a la defensa de la necesidad de hacer prueba de la inocencia del acusado; y, desde luego, aunque no se haya hecho prueba de esa inocencia, bastará con que no resulten acreditados los hechos de la acusación para imponerse un pronunciamiento absolutorio.

Presunción de inocencia

Se conforma como un derecho fundamental que impide tener a una persona como autora o responsable de un ilícito hasta que no sea declarada su culpabilidad por sentencia firme . Se trata de una presunción iuris tantum, es decir, que puede ser destruida y resultar inefectiva en aquellos casos en los que sean válidamente aportadas al proceso, e introducidas en el juicio oral , con sometimiento a todas las exigencias formales de la oralidad, publicidad, inmediación y contradicción , pruebas de tenor y sentido inequívocamente incriminatorio, que permitan completar en un proceso lógico y racional deductivo el convencimiento de todos o de la mayoría de los miembros del Tribunal sentenciador sobre la autoría de una persona respecto del delito sometido a enjuiciamiento.

La presunción de inocencia proyecta sus efectos exclusivamente sobre los hechos, pues sólo éstos pueden ser susceptibles de prueba, y nunca sobre la calificación jurídica.

Las categorías de las pruebas susceptible de incidir en el derecho a la presunción de inocencia han sido tratadas ya en detalle al examinar este derecho en sede de principios básicos del proceso.

Libre valoración de las pruebas

Es un principio valorativo característico de los sistemas procesales acusatorios , que se contrapone al de la eficacia tasada de la prueba, propio de los sistemas procesales inquisitivos de base escrita.

Esta libre valoración de las pruebas por parte del Juez o Tribunal enlaza con la garantía formal que exige su presencia inmediata en la recepción de las pruebas, y deja a la conciencia de cada Magistrado que ha recibido personal y directamente esas pruebas la eficacia que deba asignarse a cada una de ellas.

La valoración en conciencia de las pruebas llevadas a su presencia le viene indicada al Tribunal en el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) , cuando dispone que el Tribunal dictará sentencia:

“…apreciando según su conciencia las pruebas practicadas en el juicio,…”.

El principio de libre valoración de las pruebas no autoriza la arbitrariedad en la valoración o en la decisión que se adopte a partir de las pruebas sometidas a una valoración libre. Precisamente para controlar el uso que de esta facultad puedan realizar los Tribunales, se exige de éstos, por un lado, la exteriorización en la sentencia, en sede de fundamentación jurídica, del curso seguido en el proceso valorativo de las pruebas para llegar, desde las que se hubieren tomado para la formación del juicio, al convencimiento expresado como soporte de la decisión adoptada; y por otro, se exige que esa exteriorización contenga un razonamiento aceptado por las reglas de la lógica, las máximas de experiencia y los conocimientos científicos aceptados o contenidos en los informes periciales que hubieren podido llevarse al juicio.

Las consecuencias de este principio, y del presupuesto de la inmediación en la percepción de las pruebas sobre las que se proyecta, serán que la decisión tomada en base a él y con observancia de los mecanismos de control expuestos, es decir con exteriorización de un juicio lógico deductivo en la formación del convencimiento, impedirá una eventual revisión de lo sentenciado en vía casacional, como no sea sobre el cuestionamiento de los presupuestos de validez de la prueba valorada o por la irracionalidad del juicio de inferencia.

In dubio pro reo

El principio in dubio pro reo completa los efectos del derecho a la presunción de inocencia e impone un fallo absolutorio en los casos en los que, a pesar de haberse practicado pruebas válidas y de tenor incriminatorio, las mismas no permiten al Tribunal completar un juicio de certeza sobre la ocurrencia del hecho delictivo o sobre la culpabilidad de la persona contra la que se dirige la acusación. Este principio encuentra equivalencia en la exigencia de que a la condena penal únicamente puede llegarse desde un convencimiento pleno e inequívoco de la culpabilidad del acusado, de tal forma que si no es alcanzado un convencimiento de ese calibre, el fallo condenatorio queda impedido.

Si la presunción de inocencia puede ser desvirtuada con una actividad probatoria introducida válidamente en el juicio que, aunque sea mínima, resulte de tenor incriminatorio, es posible que esa actividad probatoria y de cargo no resulte bastante para hacer llegar al ánimo del Tribunal el convencimiento pleno sobre la culpabilidad del acusado. El in dubio pro reo opera ya en sede y fase de valoración de las pruebas.

Sin embargo, no basta cualquier duda que pueda trasladarse al Tribunal para reclamar la virtualidad de este principio; no serán suficientes las dudas sobre extremos de hecho secundarios o colaterales a los hechos principales. Las dudas que lleven a resolver a favor del reo deberán venir referidas a extremos o factores determinantes de la comisión del delito o de la intervención en el mismo del acusado, y deben de ser serias y razonables, que no consigan ser despejadas en la deliberación previa a la decisión.

Un mejor entendimiento de este principio se consigue desde la aseveración de que el sistema de garantías de un Estado de Derecho tolera mejor la absolución de un culpable que la condena de un inocente.

Normativa
  • Art. 717 , sobre las reglas del juicio racional que deben presidir la valoración de las pruebas, en particular alusión a la prueba de testigos.
Desarrollo jurisprudencial

SAN nº 116/2017, Sala de lo Penal, de 23 de febrero [j 1]. Se distingue entre dos formas de obtención ilícita de documentos o datos de terceros. Si lo hace la Policía o los aparatos del Estado, la prueba no es válida en virtud del artículo 11 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, pero si lo hace un particular desconectado de los aparatos del Estado y que no buscaba prefabricar pruebas sino obtener un lucro, puede dársele validez.

STS nº 764/2016, Sala 2ª, de lo Penal, 14 de octubre de 2016 [j 2]. Confesar supone poner en conocimiento de la autoridad judicial o de la policía, los hechos acaecidos, y requiere que la misma sea sustancialmente veraz, sin que se exija una coincidencia total con el hecho probado.

STS nº 738/2016, Sala 2ª, de lo Penal, 5 de octubre de 2016 [j 3]. El hecho de que se tratase de un disparo, efectuado con arma de fuego contra el abdomen de la víctima, excluye toda duda acerca de su intención, directa o al menos eventual, del recurrente con semejante agresión.

STEDH de 19 de febrero de 2013 -caso GANI c. ESPAÑA [j 4]. Valida una declaración testifical recogida durante la instrucción en que se dio a la defensa la oportunidad de contradecir las declaraciones, sin que hubiere asistido el Letrado ni justificado la inasistencia. Testigo que no puede declarar en el plenario por crisis traumática justificada. Lectura en el juicio de las declaraciones sumariales del testigo.

STEDH de 25 de septiembre 2012, Caso Haski c/ Bélgica [j 5]. Vulneración del artículo 6 del Convenio por la utilización de interrogatorios obtenidos en Marruecos con riesgo de haber sido obtenidos mediante tortura o medios contrarios al Convenio.

STEDH de 12 de julio de 1988 –caso Schenk c. Suiza- [j 6]. Sobre la prueba ilícita y su utilización en juicio.

STEDH de 26 de octubre de 2004 [j 7]. También sobre prueba ilícita pero, en este caso, obtenida por métodos violentos, con acusada brutalidad, que no debe servir de base para la acusación. STEDH de 12 de mayo de 2000 –caso Khan c. Reino Unido [j 8]. Escuchas de conversación domiciliaria en que el acusado confiesa su participación en un hecho delictivo.

STEDH de 25 de septiembre de 2001–caso PG y JH c. Reino Unido- [j 9], también sobre grabaciones de conversaciones en domicilio y otras en los calabozos, que con...

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