Práctica y eficacia de las pruebas en el juicio oral del sumario

Autor:Jesús Mª Barrientos
Cargo del Autor:Magistrado y Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)
 
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Leídos los escritos de calificación provisional de las partes, en su caso, se pasará a la práctica de las pruebas, que seguirá el orden establecido, permitiendo en su desarrollo la intervención de todas las partes intervinientes.

Contenido
  • 1 Orden de desarrollo de las pruebas
  • 2 Turno de intervenciones en los interrogatorios
  • 3 Límites a la práctica de las pruebas
    • 3.1 Excepciones
  • 4 Declaración del acusado
    • 4.1 Derechos del acusado
    • 4.2 Confesión
    • 4.3 Pluralidad de acusados
    • 4.4 Declaración del acusado sentenciado
  • 5 Prueba de testigos
    • 5.1 Incomparecencia
    • 5.2 Exención y dispensa
    • 5.3 Práctica de la prueba
      • 5.3.1 Menores de edad
    • 5.4 Valor de la prueba
  • 6 Prueba de peritos
  • 7 Prueba documental
  • 8 Inspección ocular
  • 9 Normativa
  • 10 Desarrollo jurisprudencial
  • 11 Ver también
  • 12 Recursos adicionales
    • 12.1 En formularios
    • 12.2 En doctrina
  • 13 Legislación básica
  • 14 Legislación citada
  • 15 Jurisprudencia citada
Orden de desarrollo de las pruebas

1º) Declaración del acusado o acusados Declaración de los testigos

2º) Declaración de los peritos

3º) Lectura de documentos

4º) Inspección ocular

Turno de intervenciones en los interrogatorios

El turno de intervenciones para interrogar a los acusados, a los testigos y a los peritos, en caso de tratarse de pruebas pedidas por todas las partes , se iniciará con las preguntas del Fiscal , a las que seguirán las de la acusación particular y actor civil , si estuvieren personados; correspondiendo después el turno a los Abogados de la defensa, teniendo en cuenta que cada abogado defensor deberá interrogar en último lugar al acusado que defienda.

Finalizado el interrogatorio de los acusados, se dará paso al interrogatorio de los testigos, principiando por los de la lista del Fiscal; agotada la lista del Fiscal se pasará al interrogatorio de los testigos de la lista de las acusaciones personadas, y finalmente a los testigos de las listas de las defensas. Dentro de cada lista se seguirá el orden de su proposición, salvo que fuese alterado por el Presidente, cuando así lo considere conveniente para el mayor esclarecimiento de los hechos o para el más seguro descubrimiento de la verdad.

Concluido el interrogatorio de los testigos se pasará a la prueba pericial, que se desenvolverá según el mismo orden de proposición referido para el examen de los testigos.

En el desarrollo de los interrogatorios, la acusación o defensa que haya consumido su turno de preguntas, no podrá intervenir ya en el interrogatorio del acusado, testigo o perito cuyo turno haya pasado; y únicamente será permitida su intervención para protestar por alguna pregunta que pueda dirigirle la parte que esté en turno, porque se estime improcedente por capciosa o sugestiva; también le vendrá permitido, a la finalización del interrogatorio del acusado, testigo o perito respectivo, dirigirle alguna pregunta nueva, relacionada con las declaraciones que haya prestado a preguntas de las demás partes, pero en este caso la pregunta no podrá dirigirla directamente al acusado, testigo o perito, sino que deberá hacerlo por el conducto del Presidente del Tribunal, quien deberá estimar su procedencia e instar, en su caso, la respuesta.

Límites a la práctica de las pruebas

La carga probatoria recae sobre las partes, quedando muy limitada la capacidad del Tribunal para acordar por sí la práctica de pruebas. El principio general reconoce que no podrán practicarse otras diligencias de prueba que las propuestas por las partes, ni ser examinados otros testigos o peritos que los comprendidos en las listas presentadas por las partes. Además, las pruebas a practicar en el juicio serán exclusivamente las propuestas en los escritos de calificación provisional de los hechos, aunque excepcionalmente podrían admitirse aquellas que las partes justifiquen una relevancia para el juicio y que no pudieron conocer al tiempo de realizar la calificación provisional , siempre que puedan ser introducidas en el juicio posibilitando su contradicción. Esta excepción se justificaría en la necesaria búsqueda de la verdad material que debe orientar el juicio penal y sustentarse en una aplicación analógica de lo previsto para el procedimiento abreviado en el artículo 784.1, párrafo último de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) .

En este sentido se pronuncia la STS nº 912/2016, Sala Penal, de 1 de diciembre [j 1], que permite la proposición de pruebas en el sumario al inicio del juicio oral cuando la petición adicional de prueba esté justificada, no suponga fraude procesal y no constituya obstáculo al principio de contradicción e igualdad entre las partes.

Excepciones

La limitación de las pruebas a las propuestas por las partes en sus respectivos escritos de calificación admite como excepción los supuestos regulados en el artículo 729, LECrim en referencia a:

  • Los careos entre testigos o acusados, o de éstos con aquellos, que puede acordar el Presidente del Tribunal, de oficio o a propuesta de cualquiera de las partes.
  • Las diligencias de prueba no propuestas por ninguna de las partes, que el Tribunal considere necesarias para la comprobación de cualquiera de los hechos que hayan sido objeto de los escritos de calificación.
  • Las diligencias de prueba de cualquier clase que en el acto ofrezcan las partes, y el Tribunal considere admisibles , para acreditar alguna circunstancia que pueda influir en el valor probatorio de la declaración de un testigo .

Esta facultad que le es reconocida al Tribunal para acordar la práctica de pruebas propias, en la medida en que puede comprometer su imparcialidad , debe limitarse de manera estricta a los indicados supuestos legales y posibilitando en todo caso su efectiva contradicción , que despeje todo riesgo de indefensión para alguna de las partes. Con tales cautelas estas diligencias probatorias de iniciativa judicial han sido tenidas por compatibles con los derechos de las partes en el proceso por la doctrina constitucional.

Declaración del acusado

Aunque en la regulación de la prueba en el juicio no alude la LECrim al interrogatorio del acusado, de ser pedida por alguna de las partes deberá producirse ese interrogatorio como primer acto de prueba, con anterioridad a las declaraciones de los testigos.

Derechos del acusado

El interrogatorio del acusado debe introducirse con el recordatorio, por parte del Presidente del Tribunal, de los derechos que le asisten en consideración a su condición de acusado, en particular el derecho a guardar silencio, a no declarar contra sí mismo y a no declararse culpable. En los casos en los que el acusado manifieste su voluntad de hacer uso de ese derecho y, por tanto, de no contestar a las preguntas que se le hagan, la parte que tenga interés en conocer su versión sobre determinados extremos de interés para el juicio, deberá dejar constancia expresa de la pregunta o preguntas que le dirija, aun conocida su voluntad de no contestar, pues, aunque la negativa a contestar no equivale ni permite tener al acusado por confeso en ningún caso, esa negativa a responder sí podrá ser valorada por el Tribunal en función de las restantes pruebas que puedan desplegarse en el juicio. La constancia de las preguntas dirigidas al acusado que anuncia su voluntad de no contestar permitirá la valoración de aquellas otras declaraciones que el mismo acusado pudiere haber prestado en fase procesal anterior al juicio, siempre que las mismas sean puestas de manifiesto en el plenario y en éste el acusado mantenga su negativa a contestar o a ofrecer una explicación satisfactoria sobre la razón de una anterior declaración propia.

Confesión

La confesión del acusado de los hechos que se le atribuyen, fuera de los casos de la conformidad admitida, no hará desaparecer la necesidad de las pruebas propuestas por las partes para el juicio, pues en éste debe buscarse la verdad material y ésta no tiene porque corresponderse con los hechos admitidos por el acusado, a quien pueden mover intereses distintos a los del conocimiento de la verdad de lo ocurrido. Precisamente por ello, la confesión del acusado solo llevará a un fallo condenatorio en su contra si se comprueban presentes otros elementos de valoración que corroboren el hecho y la participación admitida por el acusado.

Pluralidad de acusados

En el caso de existir varios acusados, si alguno de ellos reconoce el hecho o declara en términos incriminatorios para alguno de los coacusados, sus declaraciones pueden ser tenidas en la convicción del Tribunal como elementos de cargo también respecto del acusado que niegue su responsabilidad en el hecho, pero ello exigirá que las declaraciones incriminatorias del coacusado se presenten corroboradas por otros elementos de prueba introducidos también en el juicio oral, exigencia que se sustenta en el hecho de que el acusado, al declarar en juicio, no está vinculado por una obligación legal de veracidad, a diferencia de lo que ocurre con los testigos. En orden a valorar la fuerza probatoria a las declaraciones incriminatorias de un coacusado, la jurisprudencia constitucional ha establecido que, primero, los elementos de veracidad objetiva de la declaración —tales como la ausencia de animadversión, la firmeza del testimonio o su coherencia interna— no tienen relevancia como factores externos de corroboración, en segundo lugar, que la corroboración externa ha de recaer, precisamente, sobre la participación del acusado en los hechos punibles que el órgano judicial hubiera considerado probados; y, finalmente, que los elementos de corroboración externos a la declaración del coacusado deberán hallarse expuestos en la sentencia judicial que utilice tales declaraciones incriminatorias.

Declaración del acusado sentenciado

La declaración que preste un acusado ya sentenciado, que sea propuesto y deba declarar en el juicio que ulteriormente se celebre respecto de otro coacusado, será valorada como una declaración testifical, aunque seguirá gozando del estatuto propio del acusado, aunque haya dejado ya...

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